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Jessica Restovic y sus formas de detener el tiempo

Jessica Blog
25Julio 2013
Entorno cultural
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Hablamos con la artista y profesora sobre su comienzo en al arte y el contenido de sus obras.

Oriunda de Punta Arenas, titulada de diseño gráfico y artista de profesión, Jessica Restovic lleva más de una década viviendo en Santiago, una ciudad a la que confiesa no haberse acostumbrado nunca y que ha utilizado como referente contestatario para sus creaciones.

Su trabajo ha sido expuesto en varias ciudades de Chile y lugares como La Sebastiana, el Museo de Bellas Artes y la Fundación Guayasamín, en Ecuador. Además, ha realizado actividades a colegios y desde el año 2000 está a cargo de un taller para niños y adultos en Viña del Mar.

Su última exhibición, realizada en el departamento piloto del Edificio Upsala 350 de Almagro, mostró su trabajo en forma retrospectiva, caracterizado por ser una obra de meditación y una protesta contra la velocidad.

¿Por qué diste un vuelco al arte en vez de dedicarte al diseño gráfico?

El tema del dibujo y la pintura siempre estuvo, era mi juego. Eso me entretenía y llenaba, así que en paralelo estudié diseño, una herramienta que me ha apoyado mucho en lo que hago.

¿Por qué quisiste dedicarte al arte?

Porque es como oxígeno. Si uno puede hacer algo con respecto a la belleza, es un aporte. Es mi manera de comunicarme, de respirar, de vivir. No me imagino haciendo otra cosa.

¿Cómo has formado tu identidad artística?

Mi primera exposición que hice en La Sebastiana tenía relación absoluta con el sur, con mi tierra y mis raíces. Partí con eso y todo mi trabajo está con esa génesis. De alguna manera está ese frío, ese aislamiento, ese tiempo atemporal que no tiene relación con el tiempo de Santiago. Es otro ritmo. Yo creo que no me he acostumbrado nunca.

¿A qué se debe el uso de cinta adhesiva en tu obra para crear tramas y texturas?

Los primeros trabajos que hice con esto fueron porque tenía una alumna que trabajaba con cinta adhesiva y la botaba. Empecé a ver que era atractivo el tema de los colores, de la textura y las empecé a ocupar a medida que ella las sacaba de su trabajo y casualmente se me enrollaron. Ahí nació todo y se volvió casi una obsesión. Ese fue mi primer paso hacia lo tridimensional, además de tener algo de orgánico y de reciclaje.

¿Cuál es el mensaje de estas representaciones?

Más que mensaje, yo creo que lo que tiene esto es tiempo. Es como una protesta contra la velocidad. Tiene muchísimo trabajo, mucho tiempo, mucha meditación y mucho romper el ritmo de Santiago.

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