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Santiago arriba de la bicicleta

Santiago-arriba-de-la-bicicleta
11Febrero 2010
Mi barrio, mi ciudad
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Una de las ventajas del verano es que hay más vida al aire libre y a uno le dan ganas de ser más deportista o, al menos, intentarlo. Por eso, andar en bicicleta pasa a ser una herramienta de distensión bastante común.

Hay bastante actividad “arriba’e la chancha” como dicen los entendidos, porque hay varios grupos que apuestan a este medio de transporte, como los Ciclistas Furiosos o los de Retropedal que organizan diferentes actividades para descontaminar la ciudad. Cicletadas cada primer martes o subidas al cerro, son algunas que puedes subir en grupo de amigos o en medio de estos que son más organizados y masivos. Yo solamente me subí a la bicicleta como parte de hacer algo en Santiago mientras el resto de la gente se va de vacaciones y yo sigo trabajando.

Ha pasado a ser mi vehículo hasta la oficina, encontrándome con varios compañeros de ciclovías de la capital, que gracias Dios son varias y que si no sabes cuáles son, acá encontrarás un buen mapa. Todos los ciclistas en la calle te saludan y te alientan cuando ya crees no dar más de cansancio. Es una especie de comunidad que jamás pensé conocer y poco a poco me he ido uniformando con ellos.

Lo primero fue enchular una bici prestada a modo de prueba antes de invertir en una propia; siempre asesorada por algún amigo que ya lleva años en dos ruedas. Ahí empieza todo y para orientarte puedes seguir este enlace los Consejos de seguridad para andar en Bicicleta. Antes de salir a la calle, lo primordial es un casco – uno cree que no es para tanto, pero es primordial en caso de caídas- lo segundo, es el timbre o bocina, porque de verdad que la gente peatona como que se adueña de las veredas y no deja pasar, a menos que le toques un ring ring para que te vean y te hagan un espacio.

Lo tercero son las luces, claro porque uno de los principales riesgos son los autos y las micros, que si no te ven en la noche, pasan por encima, entonces la solución es una lucecita roja atrás y una blanca adelante; reflectantes ambas. Lógico. Pero claro, Santiago no es una ciudad segura y lo que debes tener antes de salir a la calle más que a pasear, es una cadena. El mejor lugar para encontrar de todo es la calle San Diego, capital local de las cletas.

Debo reconocer que llevaba varios años fuera de las pistas ciclistas, pero luego de la primera salida no me he bajado. Ya llevo varias semanas yendo y viniendo hasta la oficina, en lo que ha sido una terapia de adrenalina increíble en las mañanas para tener un productivo día laboral y en las noches, para llegar a la ducha (esperable luego de un buen rato de ejercicio cardiovascular) y luego al plan que salga.

Ahora ya estoy segura de que me gusta este “estilo de vida” creo que invertiré en lo que sigue, los guantes para que no salgan callos y en la bicicleta misma. Ya la tengo vista y cotizada, por supuesto que en San Diego y demás está decir que la que tendré será toda femenina, con canasto y parrilla, para llevar la cartera y el computador. Sí, porque no ha sido tan cómodo pedalear con la cartera al hombro. Pero si no tienes presupuesto destinado, puedes inscribirte para las bicicletas gratis de Providencia.

Pero, sea una moda o no, una secta ecológica o no, es demasiado relajante y al mismo tiempo, estimulante andar en bicicleta, sirve para aprovechar un poco del día antes del encierro laboral, en estos lindos días de verano. Además de lo bien que hace. Ahora, si se te echa a perder y no sabes mucha mecánica de bici, hay servicios a domicilio, también hay talleres establecidos para que te hagan todo tipo de mejora en la cleta y por supuesto que unas muy buenas guías de mecánica en YouTube. Con todo esto, estás dado a salir a recorrer tu barrio en dos ruedas.

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